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Entrevista a Carlos Aguilar: “En mi libro habrá cosas que a Jesús le gusten mucho, otras poco y otras le irritarán” febrero 20, 2011

Posted by José Manuel Serrano Cueto in Cine español, Entrevistas, Libros.
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Recuperemos hoy la entrevista que hice a Carlos Aguilar en Pasionporelcine.es  , pero, para darle actualidad, la vamos a completar con unas preguntas sobre su último libro, Jesús Franco (Madrid, Cátedra, 2011), volumen indispensable, por su necesaria objetividad, para todos los amantes de Jess, sí, para todos. No está de más intentar valorar las cosas con cierto raciocinio.


En las bibliotecas de cientos de cinéfilos suele haber un libro gordo que para muchos se ha convertido en una especie de Biblia del cine. Puede que tengan una edición antigua, de esas azules, y en la que el “vídeo” ocupe parte de su título, o puede que sea en tapa dura, con fotograma de Cinema paradiso en la cubierta y ya sin “vídeo”. Hablo, claro, de La guía del video-cine y su transmutación actual, la Guía del cine (Cátedra, última edición de 2010). Con miles de páginas y miles de datos, este diccionario, de verbo rápido y reflexión certera, sintetiza películas de cinematografías de todo el mundo, especialmente españolas (en él, dice quien lo ha parido, cabe todo el cine español).
Carlos Aguilar (Madrid, 1958) es su prestigioso autor. Crítico, historiador, escritor -incluso de novelas-, Aguilar se ha forjado su reputación dentro y fuera de nuestras fronteras. En Italia, por ejemplo, se le tiene estima y admiración. Allí ha publicado los libros Jess Franco! El sexo del horror (Glittering Images, 1999), FantaEspaña (Lindau, 2002) o Japanese Ero Gro & Pinku Eiga -junto a su hermano Daniel- (Glittering Images, 2005).


¿Quién es Jesús Franco para Carlos Aguilar?

Un cineasta singular e incomparable, no sólo dentro del cine español sino a escala mundial, y un hombre que me influyó mucho y en diversos aspectos durante unos años especiales de mi vida.

¿Ha cambiado tu opinión sobre Jesús con el tiempo?

Se ha matizado en diferentes direcciones y sentidos, lógicamente. Lo contrario sería antinatural, significaría que yo no he aprendido ni cambiado nada en treinta años, y eso sería patético.

¿Qué película de Jesús te quedarías y por qué?

Gritos en la noche, por haber introducido el género del terror en el cine español, con un alto nivel estético. Las vampiras, por la sensual y onírica valoración de una actriz, Soledad Miranda, que pudo haber llegado muy lejos. Venus in Furs, por la brillantez con que reúne la mítica del jazz con unas obsesiones sadoeróticas de lo más cinematográficas. Y El conde Drácula, por el indeleble recuerdo infantil que significa en mi vida.

¿Qué diferencias hay entre tu libro sobre Jesús y el que publicaste en Italia?

La estructura es idéntica. Pero aquí hay mucho, muchísimo más texto, amén de ciento cincuentas notas a pie de página, tanto con citas como con aclaraciones o complementos. Amén de la lógica actualización cronológica, ten en cuenta que entre ambos libros han transcurrido catorce años.

¿Qué podremos encontrar en tu libro?

La glosa de una vida y obra absolutamente excepcionales, que nadie habría podido inventar de no producirse en la realidad. De hecho, he procurado que pueda leerse como una novela, compaginando las valoraciones cinéfilas con las referencias biográficas, anecdóticas y de contexto. 

¿Crees que Cátedra habría publicado este libro en esta colección hace unos años? Seguro que hay quien dice que desentona dentro de una colección de cineastas tan selecta.

Pues no lo sé, honestamente. Y por supuesto que habrá quien considere que no puede homologarse a Jesús con Bergman, Buñuel y Fellini. Pero lo que debe considerarse es que un hombre que ha dedicado casi sesenta años al cine, de forma continuada y entusiasta, y además destacando, merece un libro. Y la editorial estuvo de acuerdo, de no ser así obviamente no me lo habrían admitido! 

¿Qué crees que pensará Jesús cuando lea tu libro, si es que lo hace?
Habrá cosas que le gusten mucho, otras poco y otras le irritarán. Pero yo quería escribir una obra de todo punto imparcial, apartando la relación de amistad y colaboración que existió entre nosotros. O sea, determinar lo “bueno, lo feo y lo malo”, si me permites citar a mi admirado Leone, en la vida y obra de Jesús Franco, desde mi condición de conocedor y testigo privilegiado. Ahora, solo al lector corresponde valorar si lo he logrado.

Dos de tus últimos libros los has dedicado a Clint Eastwood y Sergio Leone. A Eastwood no le habías dedicado libro, pero de Leone tenías dos: el primero de Cátedra y el editado por Almería en Corto. Tu nuevo libro de Sergio Leone es una segunda edición del que publicaste en Cátedra años atrás, pero que en realidad podría tratarse de una nueva obra.

Se portaron muy bien en Cátedra. Se trataba de hacer una reedición, pero les comenté que en todos los años que han transcurrido desde la primera edición, yo he ido adquiriendo tantos datos nuevos, haciendo otras reflexiones, que casi podríamos hacer otro libro nuevo. Y me dieron libertad para hacerlo como quisiera. Me enviaron por mail el texto del anterior y sobre ese texto yo fui añadiendo, corrigiendo, matizando, incorporando cosas hasta que prácticamente devino un libro nuevo. Con respecto al anterior puede parecerse en un 15% del texto y en un 20% de las ilustraciones. Hablé con Almería en Corto para ver si querían entrar en la coedición, ya que se cumplían los 20 años de la muerte de Leone y los 80 del nacimiento, y entraron. Lo presentamos allí.

¿Hay algo que te haya sorprendido de Leone en tus nuevas investigaciones?

El hecho de que acabara mal con muchos de sus colaboradores y de que haya visiones enfrentadas de determinadas cosas. Es decir, muchos se atribuyen una serie de méritos que en teoría  corresponden a Leone…

Por ejemplo con Clint Eastwood.

Sí, esto es fundamental. El tema del poncho, por ejemplo, que todavía Eastwood sigue diciendo que lo compró él, contradiciéndose además porque unas veces dice que lo compró en España, otras que lo compró en América. Y es delirante que la mayoría de la gente le crea a él. En este libro yo aporto el diseño original del poncho hecho, obviamente, antes de que nadie supiese qué actor iba a interpretar el personaje. Es más, si te fijas en Por un puñado de dólares,  el sentido último, dramático del poncho es cubrir el parapeto que se pone Eastwood al final. Esto, obviamente, ya estaba en el guión. ¿Qué pretende Eastwood? ¿Atribuirse ese mérito también?

¿Eastwood con la madurez no ha reconocido los valores de Leone?

Sí, sí, pero ha tardado mucho tiempo, como 30 años. Cuando ambos triunfaron al mismo tiempo eran tan sumamente orgullosos y vanidosos que cada uno se atribuía la responsabilidad del triunfo del otro. Leone le decía a Eastwood prácticamente “no habrías triunfado sin mí” y viceversa. Estuvieron así muchos años y se negaron una cuarta colaboración porque cada uno pensaba que el genio era el otro.

¿Se murió Leone con ese distanciamiento?

No, se volvieron a ver una vez más cuando Eastwood estuvo en Roma para presentar Bird. Entonces hubo una cena en la que estaban los dos y se dieron grandes abrazos. Eastwood llegaría a decir que le notó muy mal y que le estaba diciendo adiós. Luego, cuando Eastwood estuvo en Venecia para recibir el León de Oro, llamó a su viuda (esto me lo contó ella)… Por cierto, Eastwood presume de hablar italiano y no lo habla. Eso que se hizo en los Oscar donde él parecía traducir a Morricone era una farsa. El discurso ya estaría pensado y se lo escribieron a Eastwood en inglés para que se lo aprendiera. De hecho, Eastwood no habla ningún idioma porque considera que el suyo es el verdadero y todo el mundo tiene que hablar como habla él.

Es un buena pieza, ¿no?

Parece ser que es un tipo difícil. Lo más cariñoso que me han dicho de él me lo dijo un italiano, un amigo de Luciano Vincenzoni: “Eastwood no es ni malo ni bueno. Es una persona egoísta en el sentido puro del concepto: es alguien que nunca te hará una putada y es alguien que nunca te hará un favor. Va a lo suyo y punto”. De todo lo que he oído de Eastwood yo creo que esto es lo que más se ajusta a la imagen que me he ido forjando de él. Yo nunca he hablado con él. Habló una vez mi mujer, Anita Haas, desde Almería. Estuvimos con Eli Wallach para celebrar el cuadragésimo aniversario de El bueno, el feo y el malo y coincidió con el cumpleaños de Eastwood. Wallach le llamó a su casa para felicitarle y Anita aprovechó para ponerse y agradecerle el prólogo del libro sobre Eli. Me confirmó que hablando es todavía más escueto y lacónico que en las películas. Tuvieron una conversación de cinco segundos. Es un hombre de muy pocas palabras.

A Eastwood ya se le ha reconocido como un grandísimo cineasta. ¿Se le ha reconocido ya a Leone como un gran cineasta?

No hay un consenso todavía tan grande como con Eastwood, pero está mucho mejor valorado ahora de lo que estuvo en su momento. Lo que pasa con Eastwood es que las últimas películas que ha hecho son tan buenas que es que ya nadie podía seguir manteniéndose críticamente en contra, sería absurdo. Porque además son buenas en un sentido de que son películas de cine clásico que es personal y al mismo tiempo perfectamente asumible para cualquier espectador con un poco de gusto. En cambio, las películas de Sergio Leone siguen siendo muy especiales y a la gente joven actual les pueden parecer un poco lentas, y a la gente de una cierta edad le pueden resultar afectadas. De todos modos, y simplificando groseramente, sigo sosteniendo que Leone es un cineasta mejor que Eastwood, en el sentido de que es más brillante, más particular, más peculiar, mientras que Eastwood, dentro por supuesto de lo bueno que es, le falta ese toque de genialidad impactante, fulminante que sí que tenía Leone.

¿Qué significa el western para ti, Carlos?

Es un género perfectamente válido en contra de lo que se ha dicho siempre. Es un género que, de una manera simpática, entre comillas, o al menos nada pretenciosa, guarda todas las grandes verdades de la vida esencializadas y quintaesenciadas de una forma muy cinematográfica y de una manera muy visual. En el western está todo, pero hace falta saber reflejarlo, sobre todo la combinación entre aspectos exteriores –la fuerza de la naturaleza, la hostilidad de los medios, etcétera- y la propia reacción psicológica y vital de las personas frente a ello. Hay siempre un equilibrio entre los aspectos interiores de la persona y todo lo que le rodea que es fundamental y que en el western se refleja mejor que en cualquier otro género.

¿Y el western europeo?

Bueno, yo crecí viendo westerns europeos al mismo tiempo que los últimos de la visión clásica americana. Recuerdo haber visto en cines Los cuatro hijos de Katie Elder, Los siete magníficos, Horizontes de grandeza… al mismo tiempo que veía las de Sergio Sollima, Leone o Joaquín Romero-Marchent. Creo que son dos enfoques distintos pero perfectamente válidos. No creo que haya un planteamiento erróneo de los géneros, sino una manera buena o mala de aplicar ese planteamiento. Hay westerns americanos o europeos que son muy buenos y otros que son muy malos. Hay otra cosa que hay que decir del western americano y es que nos hicimos una idea falsa de ellos gracias a su astucia comercial. Es decir, a Europa llegaban los mejores “westerns” americanos –de John Wayne, de Gary Cooper, de Gregory Peck…-, pero es que ya desde los años 40, o no digamos ya desde los 50, Estados Unidos producía westerns de Serie B, C y D que no hay quien los aguante, y que no son mejores, ni mucho menos, que los que se hicieron en Europa. Westerns, por ejemplo, con Forrest Tucker, Rod Cameron, etcétera, que son espantosos aún siendo perfectamente clásicos y muy ortodoxos. Pero son muy malos. Claro, aquí la gente se pensaba que el western americano era todo como Río Bravo.

Carlos, ¿qué western americano loado por la crítica te parece sobrevalorado?

No sé, suelo estar de acuerdo con la crítica. Hombre, si consideramos western Lo que el viento se llevó, pues a mí me parece una película muy mediocre. Sí hay uno, aunque tira más hacia el melodrama exaltado, que es Duelo en el sol. La última vez que la vi me pareció francamente malo, incluso insoportable, ridículo, muy forzado, con una interpretación de Jennifer Jones impresentable.

“De la revista Shows me echaron por criticar a Pedro Almodóvar”

Siempre te has caracterizado por no seguir las reglas del juego y ser absolutamente independiente en tus ideas, incluso como para decir que Lo que el viento se llevó es una película mediocre, cosa que comparto. ¿Esta independencia te ha reportado algún problema?

Hombre, no sé hasta qué punto me ha traído problemas, pero es verdad que me ha singularizado especialmente sobre la gente de mi generación. Sí, puedo haber tenido problemas. De hecho, ahora que recuerdo, sí: por ejemplo, me echaron de una revista catalana, Shows, por decir que Almodóvar era basura. Me dijeron que tenía una libertad absoluta pero que no me podía meter con Almodóvar. Esto fue como en el 86 ó 87. Sí es verdad que ahora muchas veces, como una vez al mes o así, echo un ojo a Internet para leer comentarios sobre mis libros y encuentro grandes polémicas alrededor de mí o de mi obra.

¿Mejor que se hable mal a que no se hable?

La verdad es que yo nunca escribo algo con ánimo de despertar controversias. Escribo lo que pienso, lo que considero que se ajusta a mi visión de ver las cosas, y hay a quien le parece bien y a quien le parece mal. Pero es mi criterio y no lo puedo modificar.

Tus opiniones sobre el cine español y en concreto el fantástico español también crean polémica.

Me hizo mucha gracia una cosa que leí en un blog gallego, con textos en español y gallego. Decía algo así como “me compro Guía del cine, busco mis películas favoritas y veo que invariablemente Carlos Aguilar las pone a caldo. Me enfado, cierro el libro, lo guardo y digo que no lo voy a mirar más. Una semana después cojo el libro, busco de nuevo esas películas, leo otra vez lo que dice Aguilar y pienso que, en el fondo, este cabrón tiene razón”. Esto me divirtió mucho.

Es cierto que sobre al fantarerror español de los 60/70 se le ataca mucho, pero también se hace mucha apología desmesurada sobre aquella época, ¿verdad? ¿Cuál es su justo lugar?

Sí, se hace una apología irracional. Yo creo que ni son tan despreciables como se decía en su momento ni son tan maravillosas como se está diciendo ahora. Son productos de una época entrañable para mí, tienen una serie de valores sobre todo considerando que se hacían sin medios y a sabiendas de que no iban a despertar ninguna atención cultural, y esto ya es importante, y hay que dividirlas en dos bloques: unas están hechas por gente que se lo creía y que dentro de sus limitaciones quería hacer algo personal, interesante; y luego había otros que simplemente eran oportunistas y que las hacían a remolque de las otras películas simplemente porque la coyuntura industrial lo permitía. Entonces, digamos que las películas oportunistas son a cual peor, aunque de vez en cuando alguna tiene algún acierto, y las que hacían aquellos que se lo creían pues están bien o por lo menos son respetables porque son la consecuencia de personas a las que les gusta el género y lo están aplicando como buenamente pueden.

¿A quién destacarías de ese grupo?

Hombre, Paul Naschy, Jesús Franco y Amando de Ossorio creían en lo que hacían. Yo les he conocido mucho y me he dado cuenta de esto. Con todas las limitaciones que pudieran tener, sus películas no estaban hechas “por el morro”, eran productos de gente que creía en el género y que vio la oportunidad industrial de cultivarlo.

¿Está el cine fantástico español en su mejor momento?

No, absolutamente no. Nos estamos equivocando por un exceso de triunfalismo. Es cierto que hay gente joven que cultiva el género, es cierto que vuelve a haber una coyuntura favorable y que las películas se pueden exportar y que hay un caldo interesante de cultivo con revistas, webs… Pero luego hay que ir a los resultados y estos, generalizando mucho, adolecen de un intento de mimetizarse con una serie de corrientes foráneas con las cuales no tiene sentido competir porque, de entrada, tampoco son buenas. Es decir, ¿hasta qué punto vale la pena hacer imitaciones correctas de películas mediocres?

Leyendo Guía del cine se puede pensar que estás sistemáticamente en contra del cine español, cuando tu bibliografía dice lo contrario: libros sobre Eugenio Martín, Joaquín Romero Marchent, Ricardo Palacios, el diccionario sobre actores españoles Las estrellas de nuestro cine o el propio “spin off” español de Guía del cine… ¿es justo que se piense eso?

No, yo creo que es una interpretación errónea, apresurada o directamente tergiversada por no sé que intereses. Como tú muy bien has dicho me he pasado la vida investigando cine español y de hecho Guía del cine fue la primera obra en incluir todo el cine español. He reivindicado y casi resucitado a cineastas en los que nadie había reparado, como Romero Marchent, Jesús Franco, Martín… Simplemente tengo una opinión crítica respecto al cine español Me gusta, me interesa, pero no tengo por qué comulgar con ruedas de molino. Tampoco creo que sea especialmente duro. Pienso que ha decaído, pero no solo el cine español, sino el cine en todas partes. A partir de los años 84, 85 ó 86  el cine entró en una involución evidente. A partir de ahí el cine va siendo peor en todo el mundo, pero quizás con el cine español la gente interpreta mi postura crítica como virulenta sin reparar que no soy más crítico con Mar adentro de lo que pueda serlo con una americana. Simplemente como el cine español es nuestro, cualquier reacción, a favor o en contra, la interpretamos con una mayor intensidad que si la opinión fuese sobre una película tailandesa o canadiense.

A veces me resulta curioso comprobar cómo aquellos que te achacan esa virulencia con el cine español son realmente críticos con nuestro cine.

Sí, puede ser, pero como Guía del cine se ha convertido en una especie de caja de resonancia, todo aquello que se dice ahí queda de algún modo. La gente acude al libro para dejarse guiar cuando no ha visto tal o cual película.

¿A ti no te da miedo eso, que el lector se deje llevar por tus opiniones?

Hombre, sí, me da mucho miedo. Y cuanto más años tengo más miedo me da, porque, claro, al convertirse en una caja de resonancia mi responsabilidad profesional y moral crece. Entonces, ya a cada línea me la pienso un y mil veces pensando en lo que va a provocar no sólo en el presente, sino también en años venideros. Por supuesto que me da miedo y por eso intento ser consecuente.

Y a ti, que eres un crítico, ¿te afectan las críticas hacia tu obra?

Más que afectarme me importan. Si alguien dice que lo que hago es bueno, pues me gusta, si dice que lo hago es malo, pues me disgusta. Cuando saqué e fanzine, Morpho, en el año 80, a las semanas recibí dos cartas: una muy favorable y la otra, anónima, venía firmada con un seudónimo, El Vampiro Filosófico, que jamás olvidaré por lo estúpido que es, y en esta me ponían verde. Yo tenía 21 añitos y no me podía imaginar que alguien me escribiese en esos términos tan destructivos, hirientes e insultantes. Llegué a la conclusión de que siempre habrá gente a la que le guste lo que hagas y gente a la que no, así que me propuse hacer las cosas lo mejor que pudiera, dando el 100% de mi capacidad, y ni congratularme con las críticas favorables ni deprimirme con las negativas.

¿Estas reacciones desfavorables que te encuentras en España te las encuentras fuera?

Pues la verdad es que reacciones tan virulentas sólo las he encontrado en España. Debe ir con el temperamento latino. No sé. En Italia hay reacciones favorables o negativas, pero no con esa energía, y casi implicación personal, de las que se me hacen en España.

Volviendo a una pregunta que te hice más arriba: ¿quizás todo esto se deba a tu independencia?

Sí, sí, supongo que sí, porque normalmente a los críticos e historiadores españoles se les puede englobar en bloques, sectores, afinidades; en cambio yo nunca he estado asociado a ningún grupo, siempre he sido independiente, autónomo, incluso económicamente. Yo no sé lo que son las nóminas porque siempre he vivido de mi trabajo como profesional autónomo. Entonces hay gente a la que esto no le gusta, o no le parece correcto, y de alguna manera, inconsciente o conscientemente, arremete contra ello. Luego también es verdad que algo hay en eso de que España es un país de envidiosos. Me encuentro con mucha gente que me lo dice directamente, incluso, con cosas como “yo cuando vuelva a nacer quiero ser Carlos Aguilar”. Esta cosa tan delirante de la envidia sana. Yo creo que si es envidia no es sana.

¿Tendremos la Guía del cine para rato?

Seguirán saliendo ediciones mientras la gente quiera. Depende de la respuesta comercial.

¿Se ha notado desfavorablemente Internet en las ventas?

No, al contrario. Desde que existe Guía del cine las ventas han sido mejores respecto a cuando existía la Guía del video-cine. Es decir, la primera edición de la Guía del cine funcionó mucho mejor que la primera de Guía del video-cine que fue un “best-seller” entonces. Internet tiene el grandísimo problema de que no tiene filtros y puede escribir quien le dé la gana. La gente con un poco de cabeza no se fía de Internet y hace bien porque no hay nada ratificado. Al menos en un libro existe el filtro de un editor, de un consejo editorial, de alguien que está ratificando y garantizando.

Tú tienes encima la posibilidad de reeditar.

Sí, soy un privilegiado porque la mayor parte de la gente no tiene la posibilidad de mejorar o corregir sus obras. Bueno, ni yo mismo con otros libros míos. En ese sentido, sí. Apenas aparecer una edición de Guía del cine comienzo a retocar cositas y por eso creo que es mejor en cada edición. Me parece además que, al ser un libro caro, hay que respetar al lector. Hay que justificar la compra de cada edición y para ello intento mejorar todo lo posible una edición tras otra.

Es sorprendente tu capacidad de síntesis.

Creo que esto se debe en parte a la maduración. Cualquier escritor, con el paso del tiempo, tiende a ser más sintético. Por otro lado, por el hecho de estar haciendo esta obra veinte años me he ido habituando a resumir muchísimo. Tengo que hacer un ejercicio de concentración increíble para resumir en el mismo número de líneas una película “S” que una de Wim Wenders. Y esto me ha servido para otros libros. El de Eastwood, por ejemplo, es muy sintético. He tenido que reducir a un determinado número de páginas la trayectoria de un hombre que lleva 55 años trabajando sin parar en el cine. Yo podría haber hecho este libro con el doble o el triple de páginas, pero me parecía interesante aprovechar toda esa capacidad sintética que he ido adquiriendo para que el libro fuese fulminante y no farragoso.

Quiero hacerte una de las grandes preguntas sobre Guía del cine. ¿Te has visto todas las películas?

Eso es un secreto de cocina que no desvelo. Tengo mis trucos, que por supuesto no desvelaré tal y como hacen los prestidigitadores. Hombre, nadie ha visto más de 25.000 películas que son las que aparecen en la última edición. Ni yo ni nadie.

La duda alimentará, pues, la leyenda…

Eso espero. Sí que tengo que agradecer ayudas de todo tipo de gente que por supuesto aparece en el apartado de agradecimientos.

Ha salido una segunda edición de Clint Eastwood.

Clint Eastwood ha funcionado especialmente bien. Es el único libro de la colección que conoce una segunda edición en menos de un año. En esta segunda edición se incluye datos curiosos que no estaban en la edición anterior y también incluye Invictus. Hay fotos nuevas, por ejemplo una con Eastwood y Eli Wallach,  dos viejines ambos, y otra con Eastwood y Leone en Barajas que ya está en el libro de Sergio Leone y que es del archivo de Fotogramas.

¿Qué te pareció Invictus, por cierto?

Me ha gustado mucho. Sé que hay gente que le reprocha que es demasiado blanda y demasiado impersonal, pero yo no estoy de acuerdo. Creo que hay que darle a un cineasta el derecho de cambiar de registro siempre y cuando lo haga bien. Si Eastwood ha hecho películas extremadamente sórdidas, ¿por qué no puede hacer una positiva y solar y maravillosa, donde todo se resuelva a base de contrastes armónicos y no maten a nadie? Invictus es una película que da gusto verla. Está muy bien desarrollada, muy bien ritmada, muy bien interpretada.

¿Seguirás indagando en el cine de género europeo en tus próximos trabajos?

Sin duda. Ahora no tengo ningún proyecto de libro, pero sí uno sobre un festival de cine fantástico español que se celebraría en Roma a partir del año que viene.

Texto: José Manuel Serrano Cueto.

 

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Comentarios»

1. Monsterdavid - febrero 20, 2011

Gran entrevista!!…no podía ser otro mas que Carlos quien escribiera un libro objetivo sobre Jesus Franco. Mis felicitaciones.

2. Jesús Bernal - febrero 20, 2011

Ayer compré el libro.Se agradece que no sea una de esas biografías en las que el biografo se dedica a alabar y ensalzar la figura biografiado,como en otros libros editados recientemente.Ante todo hay que ser imparcial.¿Estoy hablando del libro de Paul Naschy editado por Scifiworld?.No,imaginaciones vuestras…

3. Obdulio - febrero 20, 2011

Jajaja, qué bueno, Jesus. El libro sobre Nashy es una basura, este viene escrito por el más grande. Cómo comparar?

4. Juan Manuel - febrero 21, 2011

Es verdad, cualquiera que lea el libro sobre Naschy va a pensar que ese mamarracha era una mezcla de Dios y un genio del cine. En cambio, Aguilar nunca pierde los papeles. Me comprare su libro esta semana.

5. Jesús Bernal - febrero 22, 2011

Bueno,bueno,tampoco hace falta llamar mamaracha a nadie… A mi el libro de Angel Agudo tampoco me pareció tan malo como a vosotros,pero echo en falta una obra más crítica con la carrera de Naschy.
Acabo de empezar el libro de Carlos Aguilar y me está llamando la atención lo bien documentado que está.

6. Andrés Detot - marzo 10, 2011

Yo también acabo de leerme el libro de Aguilar y me ha parecido fabuloso, te engancha con ese estilo peculiar, sintético, riguroso y mordaz que tiene sus libros. De verdad que después de leerlo dan ganas de revisar la filmografía del tío Jess, tanto sus películas buenas como las malas.
Y en cuanto al libro de Naschy… Hombre, ni comparación. Desde el momento en que se le deja como si fuese un genio del Séptimo Arte, ya algo no funciona. Pero es que tampoco es mejor el de Ángel Sala sobre el cine fantástico español que ha publicado también Escifiguold, este ya es un libro directamente alucinante, mal escrito, lleno de erratas. ¿Pero es que no hay correctores de estilo en esta editorial? Es como si le hubieran publicado el texto original tal cual, en bruto, con todos sus errores gramaticales, fechas bailadas, nombres mal escritos, lleno de lugares comunes, frases que se nota que ha hecho corta-pega y luego ni las ha pulido… Menudo desastre. Menos mal que hay escritores como Aguilar y otros que se toman en serio su trabajo y no se cachondean de los lectores. Que nuestros buenos dineros nos dejamos en las librerías.

7. Andrés Detot - marzo 10, 2011

Yo también acabo de leerme el libro de Aguilar y me ha parecido fabuloso, te engancha con ese estilo peculiar, sintético, riguroso y mordaz que tienen sus libros. De verdad que después de leerlo dan ganas de revisar la filmografía del tío Jess, tanto sus películas buenas como las malas.
Y en cuanto al libro de Naschy… Hombre, ni comparación. Desde el momento en que se le deja como si fuese un genio del Séptimo Arte, ya algo no funciona. Pero es que tampoco es mejor el del Sr. Sala sobre el cine fantástico español que ha publicado también Escifiguold, este ya es un libro directamente alucinante, mal escrito, lleno de erratas. ¿Pero es que no hay correctores de estilo en esta editorial? Es como si le hubieran publicado el borrador tal cual, en bruto, con todos sus errores gramaticales, fechas bailadas, nombres mal escritos, lleno de lugares comunes, frases que se nota que ha hecho corta-pega y luego ni las ha pulido… Menudo desastre. Menos mal que hay escritores como Aguilar y otros que se toman en serio su trabajo y no se cachondean de los lectores. Que nuestros buenos dineros nos dejamos en las librerías.


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