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‘Jerry Lewis’, un reflexión sobre un gracioso ¿profundo? marzo 31, 2011

Posted by José Manuel Serrano Cueto in Actualidad, Cine estadounidense, Clásico, Comedia, Libros.
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¿Jerry Lewis en la colección Cineastas de Cátedra? ¿Impensable? Pablo Pérez Rubio lo ha hecho posible y, además, lo justifica concienzudamente en su libro diseccionando la aportación de Lewis al cinema, una aportación que, según el autor, va más allá de la mera bufonada. Y es que a Lewis no se le ha considerado nunca un cineasta serio. ¿Cómo se puede hablar de seriedad en la figura de alguien que ha hecho reír a carcajadas? Ahí, quizás, está el quiz de la cuestión: el humor es algo muy serio. En su introducción, Pérez Rubio detalla todos aquellos puntos comunes que se exhiben para banalizar el trabajo de Lewis: “(…) su intuitiva manera de enfrentarse con la realidad se resume con el sintagma recurrente, y algo vacío de contenido, “la rebelión de los objetos”; se simplifica su forma de inscribirse en la realidad y de actuar sobre ella; se ningunea su capacidad satírica, que llega a ser brutal en no pocas escenas y diálogos; se hace caso omiso, finalmente, a su sugestiva elección de soluciones formales y a su tantas veces atinada aplicación sobre los relatos (…), págs. 12-13. Y ahora, en un alarde de valentía, he de confesar que yo tampoco he sido nunca muy fan de Lewis; es más, sus apariciones en pantalla me resultan a veces incluso insoportables. Sin embargo, la lectura del libro Jerry Lewis ha contribuido a avivar mi curiosidad, sobre todo porque Pablo Pérez Rubio no solo transmite su pasión por el personaje, sino porque también es muy capaz de dar una lectura auténticamente novedosa sobre un actor/director al que yo, inmerso en esa “mayor parte de espectadores cinéfilos de las nuevas generaciones” que cita en las primeras páginas del libro, he considerado siempre, efectivamente, un mero “bufón” coyuntural. Disculpa mi osadía, Pablo. Tu libro me está haciendo reflexionar sobre esta postura mía.

El recorrido analítico de Pérez Rubio abarca desde los inicios de Lewis como actor, cuando sus personajes funcionaban de contrapunto torpe a los atractivos y siempre ganadores personajes de Dean Martin, a su carrera en solitario, momento en el que, según el autor del libro, se produce una evolución en los tipos que representaba. Su mirada como director, indisoluble de su condición de actor, se muestra por primera vez en El botones (The Bellboy, 1960), considerada “como un ensayo fílmico de un cineasta-no-realizador que desea prepararse para acceder de forma definitiva, formal y “oficial”, a la dirección”, pág. 99. La película, que fue todo un éxito de público a pesar de tratarse de un “ensayo”, supuso el debut en la dirección de Lewis, pero el autor del libro que comentamos defiende la teoría de que no era la primera vez que el actor se ponía detrás de la cámara; teoría basada en las propias declaraciones de Lewis, quien aseguró haber dirigido algunos fragmentos de películas anteriores o incluso haber codirigido otras. Sea como fuere, El botones supone oficialmente su opera prima como director, siguiendo así Lewis la estela dejada por otros cómicos célebres: Charles Chaplin, Buster Keaton… Que Lewis quisiera dirigirse a sí mismo ya dice como de su condición de creador absoluto, consciente de que su mundo le pertenece a él más que a ninguna otra persona. A partir de El botones, su característico personaje torpe da lugar a una variante más evolucionada: el inadaptado. Dice Pérez Rubio: “(…) Lewis es un marginado, un “looser” (en terminología norteamericana), por su condición de “diferente” con respecto al estándar de los individuos de la sociedad en que se desenvuelve, especialmente la de los Estados Unidos de las décadas de 1950 y 1960″, pág. 24.

Jerry Lewis, la propuesta de Signo e Imagen/Cineastas, pretende, como otros tantos libros de la misma colección de Cátedra, poner en su justo lugar al cineasta del que se ocupa. El ensayo asegura la modernidad de Jerry Lewis y su carácter satírico de las costumbres sociales. En definitiva, apuesta por un visionado de sus películas bastante más profundo de lo que estamos acostumbrados. Personalmente, y después de mi arranque de sinceridad líneas atrás, no puedo sino acabar diciendo que, a partir justo de este momento, me sentaré ante las películas de Lewis con mayor respeto del que he tenido hasta ahora. Se lo debo a Pablo Pérez Rubio.

Texto: José Manuel Serrano Cueto.

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Comentarios»

1. Mario Parra - marzo 31, 2011

Muchos cineastas y actores comicos contemporaneos le deben mucho al gran Jerry Lewis, mejor profesor chiflado que Eddie Murphy, por supuesto.


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