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Entrevista al padre de Frankenstein… Bueno, al padre del libro “James Whale. El padre de Frankenstein” abril 26, 2011

Posted by José Manuel Serrano Cueto in Actualidad, Cine estadounidense, Clásico, Entrevistas, Libros, Terror.
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Aprovechando la inminente aparición en librerías del flamante libro James Whale. El padre de Frankenstein (Madrid, Calamar, 2011) -con prólogo de Guillermo del Toro-, tercera incursión bibliográfica de Juan Andrés Pedrero Santos, colaborador habitual de la revista Scifiworld y la web Pasadizo.com, rescato una entrevista que le hice hace unos meses pero actualizada con nuevas preguntas. Tras Terror Cinema (Madrid, Calamar, 2009) y Johnny Weissmuller. Biografía (Madrid, T&B, 2010), Pedrero Santos se enfrenta ahora a uno de los grandes clásicos del cine de terror, James Whale, al que debemos maravillas como El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931) y La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935).

¿Qué significa para ti James Whale?

James Whale es el director de una de las películas que están en mi particular lista de las diez mejores de la historia del cine. No es que sea muy amigo de las listas, más bien enemigo, pero si tengo que dar nombres La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935) siempre aparece. Por otro lado, siendo un cineasta muy importante al menos para el cine fantástico, es triste que únicamente exista un libro en castellano dedicado a su figura, además siendo tan solo una traducción de un libro en inglés, y para empeorarlo todo editado hace ya 23 años, vamos, en la prehistoria desde el punto de vista de estos tiempos en que vivimos, cuando para el gran público parece que el cine se inventó en 1980. Eso abría un campo muy atractivo para dedicarle un libro, que podrá entenderse más o menos comercial, pero seguro que muy necesario.


¿Cuál de las dos entregas de Frankenstein de Whale consideras mejor y por qué?

Desde un  punto de vista técnico sin duda es mejor La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein, 1935), ya que desde su concepción está más claro el objeto y el tono a seguir por Whale. Y por otro lado tiene momentos realmente brillantes, que en su conjunto la configuran como una obra maestra, llena de sugerencia y subtexto. En cambio El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931), a pesar de tener su importancia –no olvidemos que el icono en que se convirtió Karloff nace ahí –, tiene el problema de la existencia de un choque, en cierto modo, entre la aportación formal de Whale con un guion ya escrito por terceras personas, cuyo trasfondo muy poco o nada tiene que ver con la personalidad del director inglés. Por otro lado la película original tiene, como sucedía con el Dracula de Tod Browning, ciertas lagunas en su guion, inconsistencias, que no tiene la secuela. Es en La novia de Frankenstein donde Whale puede soltarse el pelo y recrear lo que realmente a él le inspira el personaje. Digamos que es en la secuela donde Whale convierte la película en un proyecto propio, plenamente ajustado a su personalidad.

¿Qué tiene Whale que no tenga Browning?

Aparte de que Browning ya tiene su cronista con próximo libro (cuya identidad no seré yo quien la desvele), creo que Whale consiguió llevar su personalidad a su cine de forma más radical; pocas veces, desde luego, pero de forma más intensa que en el caso de Browning, que por otro lado tuvo una carrera más larga y, por necesidad, más dispersa. Browning tenía sus fijaciones, y las convirtió en algo recurrente en su cine, pero no desvela tanto su personalidad como lo hizo Whale en su obra. Las fijaciones de Whale, por otro lado, son más humanas, menos siniestras, más realistas, como si dijéramos de andar por casa y de todos los días, lo que las hace más cercanas al espectador, por muy veladas que estén.

Después de Tarzán, vuelves al cine de terror, o al menos a uno de sus grandes representantes. ¿Te mueves mejor en este género que en otros?

Me muevo mejor porque lo conozco más, porque está más cercano a lo que yo creo que es la esencia del cine. El cine puede representar cualquier tipo de historia, más o menos realista, y de forma más o menos naturalista, pero su verdadera gracia se encuentra cuando se convierte en magia, en fantasía; y eso quien mejor lo hace es el género fantástico, capaz de tratar cualquier tema pero de una forma enmascarada, mucho más sugestiva que si se tratara de un modo realista, que pudiera ser igualmente emotiva en mayor o menor medida, pero que siempre lo hará de una forma más evidente, y por lo tanto menos atractiva.

Háblanos de alguna joya de Whale apenas conocida.

Aunque Whale ha pasado a la historia gracias al cine fantástico, otro género donde destacó fue en el cine bélico. Junto a una película como Sin novedad en el frente (All quiet on the Western Front, 1930, Lewis Milestone), tres películas de Whale tratan la guerra de una forma muy humana y crítica, alejada de las gestas propagandísticas del cine de Hollywood de los años cuarenta y cincuenta. Ahí tenemos Journey´s End, que antes Whale había dirigido en el teatro, y que merece abandonar la invisibilidad en la que está inmersa. Animo a su edición en dvd lo antes posible. También dirigió El puente de Waterloo (Waterloo Bridge, 1931), en realidad un melodrama dentro de un paisaje bélico, o la secuela de la película citada de Milestone, The Road Back (1937), que pese a haber sido censurada y retocada por motivos políticos (para no entrar en conflicto con Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial, pues era un mercado muy jugoso para el cine de Hollywood al que no convenía enfadar), no deja de tener un gran interés; ésta ya sí un cine bélico en un sentido más ortodoxo. También destaca el musical Magnolia (Show Boat, 1936), más conocido, pero que es mucho más disfrutable si se tiene plena consciencia de quién era y como era su director. En definitiva, si yo tuviera que votar por alguna a la que debería tenerse acceso en dvd, esa es Journey´s End, su primera película.

Después de investigar la figura de James Whale, ¿qué te parece Dioses y monstruos? ¿Le hace justicia?

 Yo diría que es una buena ilustración del personaje y de su entorno y vida real. Además, toda una oda de la cinefilia y con una prodigiosa interpretación de Ian McKellen.

¿Era Whale una persona tan atormentada?

 Se tienen pocas referencias directas, pues concedió muy pocas entrevistas. Yo, por la impresión que me ha dado lo que he llegado a conocer preparando el libro, creo que era una persona que amaba la vida y el arte por encima de todas las cosas. Entiendo que fue la enfermedad, que no le permitía disfrutar de esas dos cosas tan importantes para él, lo que lo hundió.

¿Sabes si había algún proyecto para rodar otra secuela de Frankenstein con Whale?


Ya para La sombra de Frankenstein (Son of Frankenstein, 1939, Rowland V. Lee), que era digamos la tercera parte de la saga, Universal dejó de contar con él. No era un director “de estudio”, que aceptase de buen grado ese tipo de servilismo, por lo que era bastante poco complaciente. Además yo creo que su homosexualidad ya empezaba a estar mal vista en Hollywood, por lo poco que la escondía, más bien la exhibía.

¿Qué hay de realidad en la historia de que Bela Lugosi rechazó el papel del monstruo porque no quería maquillarse?

Bueno, nadie sabe donde termina la verdad y comienza el mito. Yo creo, como una opinión personal, tan poco documentada como la pueda tener cualquiera, que en realidad eso fue una excusa que dio el actor para justificar que no le dejaran hacer el personaje. Piensa que más tarde sí interpretó a la criatura, de manera ridícula, en Frankenstein y el hombre lobo (Frankenstein Meets the Wolf Man, 1943, Roy William Neill)

Cambiemos de tema. ¿Por qué dedicaste un libro a Johnny Weissmuller?

Bueno, existe un factor fundamental cuando uno se plantea el proyecto de un nuevo libro (tú lo sabes bien). Por un lado se intenta que trate sobre algo que pueda cubrir algún hueco, que pueda interesar a un editor y a los posibles lectores. Escribir una biografía sobre Johnny Weissmuller cumplía este requisito dado que no existe nada en castellano. Con ello se cubría una laguna bibliográfica, lo que ya de entrada daba un sentido muy importante al proyecto. Por otro lado, me dices que suelo escribir sobre cine fantástico. Es verdad, dado que es el género que más me interesa, aunque me gusta el cine en general, tanto el malo como el bueno. Cualquier película tiene algo interesante. No obstante, el escribir tanto sobre un género obliga a oxigenarse de vez en cuando, de ahí que quisiera cambiar un poco de tercio. Se me ocurrió lo de Weissmuller, investigué si había algún precedente en nuestro idioma, y como vi el hueco tiré para adelante.

En ese libro dices que Weissmuller no era un buen actor. ¿Podrías concretar por qué no te lo parece?

Creo que en el caso de Weissmuller existe poco margen para la discusión. El público español conoce a Johnny exclusivamente en su papel como Tarzán; de ahí la gran correspondencia que en España tiene el actor con el personaje. Tarzán es un personaje donde Weissmuller encajó muy bien por su carácter personal y por el escaso diálogo que tenía el rol. En cambio, cuando Johnny interpreta a Jungle Jim –personaje desconocido en España pero al que dedicó muchas más películas que al “hombre mono”–, un personaje que ya habla “como una persona normal”, las carencias son escandalosas y evidentes. La dicción de Weissmuller y su capacidad expresiva e interpretativa es peor que nula. Lo mismo sucedía en otra película que intentó ser la primera en la que probó a abandonar el personaje de Tarzán. Te hablo de Swamp Fire, donde interpreta a otro tipo de aventurero, rayando casi el ridículo. Verla da la explicación obvia de la causa por la que su carrera no continuó en papeles más dramáticos y quedara estancada en personajes como el de Tarzán o Jungle Jim.

¿Es uno de esos casos en los que el personaje supera al actor?

No es que le supere, es que se dio una conjunción excepcional entre una personalidad concreta (la de Weissmuller) y un personaje de ficción, casando ambos a la perfección. La sencillez y el atractivo físico de Johnny, junto con la simpatía que despertaba su evidente sinceridad, eran sus mayores bazas.

¿Hasta qué punto juega un papel importante el erotismo en las películas de Tarzán?

En las dos primeras películas del ciclo es fundamental (Tarzán de los monos y Tarzán y su compañera), especialmente en Tarzán y su compañera, donde incluso hay escenas de desnudos, donde una doble de Maureen O´Sullivan bucea como Dios la trajo al mundo en una escena que en su día fue censurada, aunque hoy la podemos ver en su edición en dvd. Es también muy destacable el atuendo tan sexy que Maureen exhibía en esa película, para, en la siguiente del ciclo, ya con la entrada en vigor del Código Hays de censura, ver cómo desaparecen los escotes y las minifaldas casi por decreto. Ese erotismo, a partir de ahí se dulcificó, para volver, de alguna manera, pero de una forma mucho más liviana, en la parte del ciclo que produjo la RKO.

Hablas todo el rato de las compañeras de Tarzán, pero, ¿y Weissmuller? ¿Llegó en algún momento a encender las faldas de las espectadoras?

Sí, parece que era todo un icono sexual en su mejor momento, y no le faltaban motivos. En la década de los treinta no creo que hubiera muchas películas que exhibieran de esa manera el cuerpo masculino, cuyo atractivo (ya digo, sobre todo en las primeras películas del ciclo) nadie puede poner en duda. Uno de sus primeros trabajos remunerados, después de dar por finalizada su carrera deportiva, fue ser modelo de bañadores. Y ya sabemos como va el tema del modelaje…, se mira más al (o a la) modelo que a la prenda. Para que te hagas una idea, aunque más que nada puede considerarse una anécdota, una de las películas que peores resultados tuvo en taquilla fue Tarzán en Nueva York, justamente donde aparece vestido con traje de chaqueta casi todo el metraje.

¿Qué hay de verdad en eso de que Weissmuller enloqueció creyendo ser su propio personaje?

Según los testimonios de sus familiares no fue en realidad así. Sí es verdad que los continuos problemas de salud que tuvo desde el primer derrame cerebral que sufrió parece que le afectaban a su salud mental, pero de ahí a la locura existe un mundo. No obstante, en torno a Weissmuller existe mucha leyenda, historias que ni siquiera su hijo (John Scott) es capaz de certificar con seguridad.

Cuéntanos una de esas leyendas…

Pues sin duda la más estrambótica, cuyos detalles están en uno de los capítulos del libro, es cuando Johnny cuenta su encuentro con un tiburón mientras se encontraba nadando en el mar. Según él, con toda seguridad ese día batió todos los récords habidos y por haber en los 100 metros estilo libre (cosa más que entendible). El problema es que en kilómetros a la redonda no había ni un solo cronometro que lo pudiera certificar. Solo el tiburón, si pudiera hablar, sería capaz de dar fe de la hazaña. Weissmuller cuenta la anécdota con tal cantidad de detalles que cuesta imaginar su veracidad. Verdadera o falsa, solo él la sabía, y la respuesta se la llevó a la tumba. Pero hay alguna más, de todas ellas doy buena cuenta en el libro.

Después de Weissmuller, ¿cuál sería para ti el mejor Tarzán?

Bueno, yo puedo presumir (si es que puedo hacerlo de algo) de ser un especialista en Johnny Weissmuller, no tanto en el personaje de Tarzán en sí mismo. Pero sí creo que tras Johnny el personaje se convirtió más en lo que hoy por hoy entendemos como algo cercano a un superhéroe (aunque sin poderes sobrenaturales), y siempre interpretado por actores (salvo Chistopher Lambert o Brendan Fraser) que parecían ejecutivos por la inteligencia y el mundo que demostraban, más que auténticos hombres de la selva asilvestrados.

Confiésate: ¿cuántas veces has intentado gritar como lo hacía el Tarzán de Weissmuller?

Algunas. Mi hijo de tres años ya sabe perfectamente cuál es el grito de Tarzán sin haber visto ninguna película, je je.

Entrevista por José Manuel Serrano Cueto.

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Comentarios»

1. Salva - abril 26, 2011

Quisiera dirigirme a Juan Andrés Pedrero Santos. La serie de televisión (había otra de cine) de “Jungle Jim” sí se vio en TVE cuando yo iba al instituto por los años 60. Tal vez en 1964 porque hablo de pura memoria. Conocí a Jungle Jim antes que a Tarzán.
Referente a Whale mi película favorita es “Magnolia”.
Años atrás, por los ochenta creo, estaba muy de moda hablar mal de él. Decían que era un intrigante que le quitó la película a Robert Florey, que “El doctor Frankenstein” era mediocre. Todo por un libro de Gerard Lenne que se había convertido entonces en la Biblia. Pero para mí es una buena película y respecto a Florey le compensaron con otra película.


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