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‘Febrero, cuando la vida es carnaval’ reflexiona sobre la fiesta grande de Cádiz junio 27, 2011

Posted by José Manuel Serrano Cueto in Cine español, Documental, DVD / Blu-Ray.
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Aprovechamos una noticia aparecida recientemente en Diario de Cádiz para recuperar la reseña del documental Febrero, cuando la vida es carnaval que publiqué en su momento en Pasionporelcine.es. A finales de julio la ciudad vivirá de nuevo el llamado Carnaval de Verano, que ya se celebró el año pasado con gran éxito. Personalmente apuesto por llevar algo del carnaval, la fiesta grande de la ciudad, a la época estival y que el turismo viva así tan importante acontecimiento, con lo que esto supone de beneficio para los servicios gaditanos (restaurantes, bares…).

El DVD Febrero, cuando la vida es carnaval (2009), largometraje documental dirigido por el periodista gaditano Nacho Sacaluga, director y presentador a su vez del programa Escenario Madrid en el canal La Otra de Telemadrid, está a la venta desde hace ya algún tiempo y se ha pasado por diversos canales de televisión. La película, ganadora del Premio In-Edit al Mejor Documental Musical Nacional, reflexiona no sobre el fenómeno de una fiesta que cada año atrae a Cádiz a miles y miles de personas, sino concretamente sobre la trascendencia (o no) de un acontecimiento musical único y difícilmente repetible.

Para un gaditano como yo, gadita para más “inri”, valorar Febrero, cuando la vida es carnaval es harto complicado por la vinculación emocional que uno tiene con la ciudad, la fiesta y ciertas coplas. El corazón no atiende a razones, y los compases de un pasodoble de Antonio Martínez Ares le siguen poniendo a uno los vellos de punta, aún más en la distancia. Hay que ser gaditano, y gadita, para entender y sentir el carnaval de Cádiz. Los pasodobles, cuplés y tangos conforman la banda sonora de nuestras vidas. Así que al ver -y sobre todo oír- Febrero no puedo posicionarme con la objetividad necesaria, ya que cada copla -bien seria, bien cómica- está vinculada sentimentalmente a mi propia historia. Así que se me abren dos caminos: uno más visceral, que es el que disfruta en exceso con este documental, y otro más reflexivo, que es el que al tiempo me enfrenta con algunos de sus contenidos. Porque Febrero, cuando la vida es carnaval no pretende ser una apología de la fiesta gaditana, sino que invita al espectador al debate, aunque especialmente al espectador gaditano, que es quien comprende el texto y subtexto de un documental que a veces puede resultar opaco para el neófito. Nacho Sacaluga entrevista a autores de agrupaciones como Juan Carlos Aragón, Antonio Martínez Ares, Enrique Villegas, Julio Pardo, Antonio Rivas, Kiko Zamora, Paco Rosado, El Yuyu, Manuel Santander y El Selu, políticos como Teófila Martínez y Carlos Díaz (alcaldesa actual y ex alcalde de Cádiz), periodistas como Diego Manrique y Jesús Ordovás, o cantantes como Alejandro Sanz, Pasión Vega, Andy y Lucas, Merche, Miguel Nández y Javier Ruibal. Son sólo algunos de los entrevistados, entre los que también se encuentran los más reputados historiadores de la fiesta. En Febrero, cuando la vida es carnaval se alternan las opiniones exaltadas (Santander, por ejemplo) con  las desencantadas (Martínez Ares, Aragón), haciéndose especial hincapié en la repercusión de la música carnavalera más allá de las fronteras gaditanas: para unos aún está por exportar (Diego Manrique), para otros es algo fundamentalmente autóctono (Teófila Martínez) y para los más críticos los cantantes procedentes del carnaval se han estancado en los estilos más peyorativamente folclóricos (Aragón, Manrique). De un tiempo a esta parte, el carnaval de Cádiz cuenta con un buen número de autores y/o componentes que han trascendido a la fiesta, profesionalizándose a nivel nacional e incluso internacional (Andy y Lucas, Miguel Nández…), pero no solo son cantantes, ya que también parten de la fiesta guionistas (El Selu, de Los Morancos), comentaristas (Yuyu, con programa de radio futbolero), actores (Manuel Tallafé, habitual de Álex de la Iglesia), etcétera.

Entre los comentarios que, especialmente un gaditano, pondría en un brete se encuentra el que Juan Carlos Aragón hace sobre los componentes, llamándoles “grandes putas” y la “peor enfermedad” de la fiesta. Es una lástima que no se profundice más en esta opinión del todo incendiaria, ya que no cabe duda de que no pocos gaditanos, entre los que me encuentro, estarían en desacuerdo.  A falta de saber qué significan exactamente las palabras de Aragón, quien esto escribe se aventura a romper una lanza en pro de los componentes de las agrupaciones porque, más allá del  Perogrullo de que sin ellos no existirían los grupos y del esfuerzo que dedican durante meses, algunos nombres han destacado a lo largo de la historia de tal manera que se han ganado la popularidad local (El Sopa, Ángel Zubiela, Ramoni, El Purri…). Y hay que tener muy en cuenta las palabras de Aragón, aún pudiendo no estar de acuerdo con ellas, porque se trata de uno de los más reputados autores de la fiesta, un hombre al que no se le puede negar independencia y capacidad de crítica, un anarquista del carnaval que ha cantado verdades como puños y que, además, escribe y compone con madera de artista. Lo ha sabido ver, por ejemplo, Alejandro Sanz cuando le versionó durante una de sus giras.

Desde mi punto de vista, a Febrero, cuando la vida es carnaval le sobran y le faltan nombres. Si hay tres historiadores entre los entrevistados, pudiendo haber quedado reducido el trío a uno sin merma de la calidad informativa, la radiografía carnavalesca e incluso una opinión más plural, se queda reducida por la falta de personalidades tan importantes como Pedro Romero, Antonio Martín, Joaquín Quiñones o El Love (del que sí se incluye un cuplé), por citar algunas de las ausencias más notables. No toda la culpa es de Sacaluga, ya que soy consciente de las calabazas que le dieron algunas personalidades de la fiesta. Pero, aún teniendo en cuenta todas las reservas expuestas, que podrían resumirse en una excesiva presencia del componente histórico, una delicada ausencia de algunos importantes nombres y una mirada quizás demasiado local (algunos comentarios no se entienden si no se conoce de qué se habla; por ejemplo, el problema del pasodoble del Papa de Antonio Martínez Ares), Febrero, cuando la vida es carnaval es un muy valiente acercamiento a una fiesta, fenómeno cultural podríamos decir, que resulta casi intocable. En una ciudad tan pequeña como Cádiz, el poder del carnaval es tan tremendo que los dimes y diretes están a la orden del día. Es lógico que Sacaluga no contente a todos, pero lo que no se le puede negar son redaños a la hora de abordar el sanctasanctórum gaditano. Para el gaditano, Febrero, cuando la vida es carnaval es imprescindible; para el aficionado a la fiesta de fuera de Cádiz, fundamental; y para el melómano, una gratísima curiosidad.

Febrero, cuando la vida es carnaval está a la venta en tiendas especializadas (El Melli de Cádiz) y a través de su página de Facebook.

Texto: José Manuel Serrano Cueto.

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