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‘Por qué las suecas son un mito erótico’ según Erika Lust julio 8, 2011

Posted by José Manuel Serrano Cueto in Actualidad, Erótico, Libros, Porno.
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Las mujeres suecas son un referente erótico por excelencia. En España, el cine cómico de la dictadura, con Landa y López Vázquez a la cabeza, pero también con Sacristán, Leblanc y otros tantos “machos” patrios, ya nos dejó clara la postura del españolito de la época: a la playa se iba a ligar con las suecas. Ahora Erika Lust, otra sueca, directora de cine porno y erótico, nos descubre el lado “sex” de sus paisanas en el libro Por qué las suecas son un mito erótico. Un manual para conocer las armas secretas de las diosas del norte (Editorial Océano, 2011), un volumen de poco más de 150 páginas en el que se desprende, sobre todo, mucho sentido del humor. Análisis sociológico, pinceladas artísticas, flashes idiomáticos y, por supuesto, cine, son algunos de los temas que Lust trata en su nuevo trabajo escrito. Al cabo de todo, Por qué las suecas son un mito erótico se transforma en un libro de autoayuda, de autoayuda para conquistar a las suecas, por ejemplo, que es lo muchos lectores van buscando tras la compra de este volumen: “Defínete como un feminista convencido. O, por lo menos, como un firme defensor de la igualdad. Cualquier atisbo de machismo, educación a la antigua o comentario que desvele que en tu casa no fregaste un plato hasta que te fuiste a la Universidad porque lo hacía todo tu madre, te convertirá inmediatamente en un excandidato (…)”, pág. 121. Si no sabes que regalarle a la chica sueca a la que quieres conquistar, Lust de da opciones, como por ejemplo las chocolatinas Aladdin, un juguete erótico de Lelo (de venta en farmacias) o alguna botella de Julmust.

Por qué las suecas son un mito erótico viaja hasta épocas vikingas, narrando historias de la mitología, y en su viaje por el tiempo también recala en década de la liberación feminista : los 70. A nosotros, no obstante, nos interesa la aproximación de Erika Lust al cine y, en alguien como ella, no podía faltar el cine más picante. En un capítulo dedicado a suecas VIP, Lust dedica unas líneas a Greta Garbo, Anita Ekberg, Ingrid Bergman y a las chicas Bond de aquel norte, entre las que se encuentran Maud Adams, Britt Ekland e Izabella Scorupco (en la foto). También, en una sección dedicada a los chicos suecos, no se olvida la directora de Dolph Lundgren. Pero para nosotros, lo más interesante está en el capítulo “Las suecas, el cine, el sexo”, que comienza con unas palabras clarificadoras: “Que las suecas sean un mito erótico se lo debemos básicamente al cine”, pág. 93. Lust nos habla, someramente, de Ingmar Bergman y el erotismo, y confecciona un listado comentado de aquellas películas que, según su parecer, dieron mala fama a las suecas, entre ellas Un verano con Mónica (Sommaren med Monika, Ingmar Bergman, 1953), que hizo que tras su estreno Suecia “se empezara a conocer como la sede mundial del libertinaje, una suerte de nueva Gomorra cuyas mujeres practicaban sexo antes del matrimonio y otras aberraciones bíblicas”, pág. 95. En su interés por el cine, Lust destaca la figura del director porno Torgny Wickman. Como es natural siendo Erika Lust la autora, la X tiene un lugar preferente en el libro y ella hace un recorrido por su historia para hablarnos de títulos históricos y de otros actuales que considera destacables, como Dirty Diaries (Mia Enberg, 2009).

Erika Lust, afincada en España, no se olvida de las suecas en el cine español durante aquella época del “landismo”  (y alrededores) y lo hace aplicando su propia experiencia como sueca en nuestro país. Ella misma, cómo no, hizo que los españoles que se encontró a su llegada a España expresaran con satisfacción “¡Que viene la sueca!”. Para Lust, la realidad del interés con el que los españoles de los años 60 miraban a las suecas tenía mucho que ver con el deseo de libertad de un país reprimido por la dictadura.

Más allá de querer erigirse en un tratado sesudo, y sexólogo,  sobre el porqué las suecas “ponen” tanto, el libro de Erika Lust es, sin dejar de lado la seriedad, un ejercicio divertido, ameno y estimulante. Y que nadie se haga el sueco: todos, en un momento dado,  hemos buscado a las suecas en el Mediterráneo (por cierto, aprovechad y llevaos el libro a la playa).

Texto: José Manuel Serrano Cueto.

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