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‘A prueba de bombas’ julio 19, 2011

Posted by José Manuel Serrano Cueto in Cine español, Comedia, Drama.
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Algunas películas tardan años en rodarse. Otras ni siquiera llegan a terminarse y, en ocasiones, si lo hacen no llegan a distribuirse. El caso de A prueba de bombas es especialmente singular: más de diez años después de comenzado el rodaje aún se encuentra en postproducción (en la imagen de la izquierda se puede ver “estreno 2008”, pero entonces la película aún no estaba acabada). Aún así, su director, Óscar M. Ramos, autor asimismo de otro largometraje ignoto, El odio que estremece (2010), ha tenido a bien enviarme una copia “casi” definitiva de su “sagrada familia” particular. Se trata de una comedia coral agridulce, con los televisivos Leandro Rivera (7 vidas, Sin tetas no hay paraíso…) y Sonia Almarcha (Acusados…) como los dos rostros más conocidos en un argumento ciertamente confuso, dada sus múltiples subhistorias y la indeterminación estilística, que de pronto deambula por los derroteros de la “sitcom” como se adentra, la mayor de la veces, en los parámetros del videoarte. Es aquí, sin embargo, donde A prueba de bombas mantiene el mayor interés, ya que Óscar M. Ramos se revela -y se rebela- como un interesante esteta, componiendo planos que resuman poesía y en el que los actores parecen estar realizando “performances” más que interpretaciones al uso; unos momentos, quizás, en los que mejor puede comprenderse la naturaleza de los personajes, casi todos ellos envueltos de un halo triste, deprimido, nostálgico. Si en algunos momentos, A prueba de bombas parece una película experimental -y reitero que para el firmante supone lo mejor-, en otros se resiente de unas influencias demasiado evidentes, sobre todo del primer cine de Pedro Almodóvar, con el “look” de la Movida omnipresente y el cosmos homosexual, transexuales incluidas.

Disparatada, pues, en forma y contenido, A prueba de bombas adolece de ausencia de ritmo y falta de concreción argumental, pero, gracias a la libertad creadora con la que Óscar M. Ramos se ha movido (hablamos de una película de presupuesto exiguo, sin ayudas), brilla en ocasiones con imágenes de gran belleza, pensadas al detalle, cargadas de  esa simbología afín al surrealismo del que Óscar M. Ramos se siente deudor.

A día de hoy, A prueba de bombas aún espera los arreglos de sonido definitivos. Después de una década, ya es hora de que Óscar M. Ramos pueda mostrar al hijo de su parto más doloroso.

Texto: José Manuel Serrano Cueto.

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Comentarios»

1. Roxana - julio 21, 2011

El que la sigue la consigue.

2. ELESCUCHADOR - julio 22, 2011

MIENTRAS VALGA LA PENA MERECE ESPERAR.


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